martes, 24 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD

Los orígenes del pesebre o nacimiento se remontan al siglo XIII por iniciativa de San Francisco de Asís. 

En Greccio (Italia) hacia el año 1224, tal y como narran los biógrafos del “Poverello”, Francisco decidió representar un Belén viviente.
Mientras oraba rodeado de aquella paz del bosque y meditando la lectura del evangelista San Lucas, tuvo la inspiración de reproducir en vivo el misterio del nacimiento de Jesús en Belén. Construyó una casita de paja a modo de portal, puso un pesebre en su interior, trajo un buey y un asno de los campesinos del lugar e invitó a un pequeño grupo de ellos a reproducir la escena de la adoración de los pastores.
La hermosa idea se propagó por toda Italia, luego a España y el resto de la Europa católica. La iglesia católica promovió las representaciones bíblicas del Nacimiento del niño Jesús dentro de los templos, hogares y lugares públicos, de modo que contribuyera a exaltar la devoción navideña.

La tradición tuvo tanto arraigo que con el tiempo creó un motivo artesanal y artístico religiosos. En Nápoles, hacia fines del siglo XV, reprodujeron en figuras de barro a los actores del gran acontecimiento narrado por el evangelista San Lucas.
“Unos quince días antes de Navidad, Francisco dijo: “Quiero evocar el recuerdo del Niño nacido en Belén y de todas las penurias que tuvo que soportar desde su infancia. Lo quiero ver con mis propios ojos, tal como era, acostado en un pesebre y durmiendo sobre heno, entre el buey y la mula...” [Tomás de Celano, biógrafo de San Francisco]





viernes, 8 de noviembre de 2013







DIA DEL MAGOSTO


El magosto, fiesta de castañas y fuego por Todos Los Santos

Provincia  LA ALBERCA
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Escrito por: Redacción Viernes, 01 de Noviembre de 2013 05:29
El magosto, fiesta de castañas y fuego por Todos Los Santos - salamanca24horas
Es una fiesta tradicional, como también es una fiesta muy popular muchos pueblos de la provincia de Salamanca, sobre todo en la Sierra de Francia, lugar poblado de castaños y donde anidan las tradiciones más populares


Los elementos comunes de esta fiesta son la celebración en el mes de noviembre y el tener como elementos principales la castaña y el fuego. Con esta fiesta la castaña recupera la importancia que el maíz y la patata le fueron arrebatando en los últimos siglos, hasta convertirla en fruto único cuando llegan Todos Los Santos.
 
Una de las costumbres más generales por la mayoría de los pueblos serranos era/es que por la tarde los más pequeños iban al campo a hacer el magosto. Que no es más que cocer o asar castañas, que, por lo general, servían para merendar en esa jornada en épocas tan escasas de alimentación. Los chiquillos bregaban por el campo en busca de leña, de sitio para el fuego y cocer o asar las castañas, porque las tardes de Todos Los Santos, ya en noviembre, se hacen cortas de sol. Además, el frío a estas alturas del año ya es intenso. Pero mucho peor era el pánico que infringía el doblar de las campanas con su toque a muerto, que comenzaban antes de que comenzara a anochecer y se repetían de tiempo en tiempo al compás del badajo y la destreza de los mozos a lo largo de toda la noche.
 
En nuestros días es, principalmente, una fiesta albercana consistente en asar calboches (castañas) en la lumbre o en los calbocheros, en las vísperas del día de los Todos los Santos en la Plaza Mayor de La Alberca, donde se juntan todos los vecinos y los cientos de turistas que estos días visitan esta zona salmantina de sierra. Antiguamente se relacionaba con la necesidad de mantenerse despierto esa noche, ya que cada hora, el reloj de la torre y las campanas recordaban la necesidad de rezar una oración por los difuntos. Hoy en día, es más una fiesta en la que se aprovecha la recolección de la castaña, para degustarla al calor de la lumbre y con los compases de la gaita y el tamboril.
 
Vayamos a la historia
 
El día 1 de noviembre, los celtas apaciguaban los poderes del otro mundo y propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta "Samahaim", la cual era, para unos, el comienzo del invierno y, para otros, el final de verano; en todo caso era el principio de una nueva gestación y de un periodo de intensa comunicación entre los habitantes de éste y del otro mundo. Se reunía una gran multitud porque era una fiesta obligatoria. Quien no asistía corría el peligro de perder la razón. La fiesta era para los celtas una concentración de lo sagrado en un tiempo y en un lugar determinados. Los mitos afirman que era el momento en el cual se habían producido grandes acontecimientos cósmicos, y cuando tenía lugar la muerte tanto ritual como simbólica del rey y su reemplazamiento. Las ceremonias festivas actualizaban, celebraban y comentaban el origen mítico y la continuidad del mundo (J. de Vries, "La religion des Celtes").
 
Por las mismas fechas, los romanos celebraban las saturnales. El mundo de los espíritus se entreabría y salían personajes de pesadilla, las almas tenues, los cuerpos que habían sido enterrados y las sombras. Todos se nutrían de los platos depositados sobre las tumbas. El día exacto de la celebración depende de la tradición oral. "¿Por qué buscas en el calendario una fiesta móvil?", le pregunta la musa a Ovidio. Pero si la fecha es variable, la época es inmutable: "Cuando la tierra es fecundada por las simientes que sobre ella se derraman" (Ovidio, Les fastes, lib. I, vv. 657-664 ).
 
Pero ya desde el paleolítico el hombre se alimentó de castañas y bellotas. Con la expansión del cultivo de castaños por los romanos, su fruto se convirtió en la base de la alimentación de la población, como fruto fresco, seco o molido para hacer harina. En el siglo XVI la llegada del maíz y la patata de América hicieron que las castañas perdieran su protagonismo en la alimentación campesina.
 
Hay varias teorías sobre el origen del término magosto: Magnus Ustus (gran fuego) o Magum Ustum (resaltando el carácter mágico del fuego). Tradicionalmente esta fiesta se realizaba con la recogida de este fruto y servía también como agradecimiento por la cosecha recibida.
 
Fiesta que, como hemos dicho, se celebra en los días comprendidos entre el 1 de noviembre (Todos los Santos) y el 11 de noviembre (San Martín). Fiesta donde no faltan las castañas asadas en el fuego, el vino nuevo y los chorizos.
 
Fiestas hermanas
 
Por su cercanía, vamos a recordar también algunas celebraciones del magosto en Sanabria, donde es una sus celebraciones más populares. Esta fiesta suele reunir a los sanabreses cuando ya se encuentra entrada la temporada otoñal, y consiste en la recogida de la castaña que en esta tierra se celebra organizando reuniones familiares el día de Todos los Santos, durante las cuales este fruto se come asado con miel o cocido con leche. Estas fiestas suelen estar acompañadas con jotas, corridos y agarrados acompañados con los sonidos de la gaita de fole, autóctona de Sanabria, el tambor y el pandero.
 
En Extremadura se denomina chaquetía o chiquitía a la merienda que los días 1 o 2 de noviembre se realiza en el campo y se consumen frutos del tiempo como higos pasos, nueces, bellotas, granadas, castañas y preparados como el dulce de membrillo y también ciertas tortas típicas, bollas, o panes especiales. En muchos pueblos los muchachos salen a pedir dichos productos de casa en casa. Es una tradición que se sigue realizando en localidades de las comarcas de Extremadura como Aceuchal, Almendralejo, Calzadilla de los Barros, Herrera del Duque, Usagre, Puebla de Alcocer, Coria, Moraleja o Mérida. En el norte de Extremadura recibe también los nombres de chiquitía, calvochá o magosto.
 
En muchos pueblos los niños van de casa en casa cantando la cancioncilla:
 
Tía, tía, dame la chiquitía,
 
que si no no eres mi tía
 
Con diversas variantes a lo largo de la geografía extremeña, para pedir las castañas y demás productos que más tarde utilizarán en dicha merienda.
 
En Torreorgaz (Cáceres), por ejemplo, la canción es:
 
Tía, la chaquetía,
 
los pollos de mi tía,
 
unos cantan y otros pían
 
y otros piden
 
¡castañas cocías!
 
Inicialmente la chaquetía podía referirse al aguinaldo o estipendio que niños recogían de sus familiares o vecinos para atender los toques en los campanarios el día 2 de noviembre – conmemoración del día de los difuntos. También se llama chaquetía a la romería o jira que se realiza en esos días (1 ó 2 de noviembre) o a la comida que se lleva a al campo en una cesta de mimbre, para merendar en grupo por la tarde en el campo.
 
Pero ¡qué noche tan triste, la de Todos Los Santos, para las abuelas y madres con el recuerdo de los familiares difuntos! ¡Pero qué terrorífica para los más pequeños que ya en la cama nos tapábamos con las pesadas mantas de lana para no escuchar el tañer a muerto de las campanas de la iglesia durante toda la noche que se nos hacía eterna! ¡Y qué noche de fiestas para los mozos, que para llevar de la mejor manera el toque de campanas y caer en el profundidad del sueño, bebían en la taberna, bebían en el campanario y, claro, al fuego que hacían en la torre se calentaban y asaban los calboches!
 
¿¿
 
¡¡¡¡¡¡¡todos a comer castañas!!!!! a San Francisco


El profesor intervino en las Jornadas "Historias y Evangelización" del CEU

Laboa: "Si el Papa resulta novedoso es porque repite de palabra y obra cuanto nos anunció Jesús"

"El cristianismo conlleva novedad, rechazo de conformismos, escándalo y variedad"




La Iglesia está llamada a atender la pluralidad de formas que el cristianismo toma a lo largo del mundo y, sobre todo, "comunicarse de un modo comprensible"
Juan Mari Laboa y Alfonso Carcasona/>

Juan Mari Laboa y Alfonso Carcasona

  • Juan María Laboa, Raúl Mayoral y Antonio Rendón, ayer en el CEU
  • Juan Mari Laboa y Alfonso Carcasona
  • 'Jesús en Roma', Juan Maria Laboa.
  • Historia de los Papas, de Juan María Laboa (La Esfera)
  • Juan María Laboa, Raúl Mayoral y Antonio Rendón, ayer en el CEU
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  • Historia de los Papas, de Juan María Laboa (La Esfera)
(CEU).- El cristianismo, cuando es vivido con plenitud, conlleva "novedad, rechazo de conformismos, escándalo y variedad". Así lo ha afirmado el profesor de la Universidad Pontificia de Comillas, Juan María Laboa, durante su intervención en las Jornadas Internacionales ‘Historia y Evangelización', organizadas dentro del Grupo de Trabajo Universidad CEU San Pablo-Universitá della Santa Croce.
Para Laboa, ser cristiano supone todo lo contrario a acomodamiento, antes al contrario, implica originalidad y creatividad en cada momento de la Historia, como demuestra el Papa Francisco. "Si el Papa resulta novedoso es porque repite de palabra y obra cuanto nos anunció Jesús".
El ponente también se ha referido al Sumo Pontífice para asegurar que la elección de un Papa americano es muestra de la necesidad "de adaptación de los perfiles de la Iglesia", y en este sentido destaca la dimensión de "universalidad" a la que, a juicio de Laboa, debe tender.
La Iglesia está llamada a atender la pluralidad de formas que el cristianismo toma a lo largo del mundo y, sobre todo, "comunicarse de un modo comprensible". "El futuro del cristianismo pasa por un esfuerzo de imaginación creadora".
Laboa estaba acompañado en la mesa de apertura de las Jornadas por el Director del Colegio Mayor Universitario de San Pablo, Antonio Rendón-Luna; la Presidenta Nacional de la Federación Salus Infirmorum, María Luisa González de Benito; y el Director General de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Raúl Mayoral.
Éste ha destacado el papel de "heraldo y pionero de los Derechos Humanos" que históricamente ha desempeñado la Iglesia. Posteriormente ha señalado que, en estos tiempos en los que se da una "dramática separación entre cultura y Evangelio", se ha de perseverar en el modo en que la Iglesia predica. Una forma que implica "tolerancia con el incrédulo", y que es todo lo contario a una "imposición forzada", ha insistido.
Las Jornadas Internacionales ‘Historia y Evangelización' se desarrollan durante los días 7 y 8 de noviembre en el Salón de Actos del Colegio Mayor Universitario de San Pablo, con la participación de expertos en diversos campos de la Historia de la Iglesia de diferentes Universidades Católicas.

sábado, 13 de julio de 2013




Andrés T. Queiruga: "La actitud de Francisco es una auténtica revolución, un vendaval de Espíritu renovador"

"A partir de Juan Pablo II la desactivación del Concilio se convirtió en programa"

José Manuel Vidal, 13 de julio de 2013 a las 10:25
Tomado a la letra, no serían posibles precisamente ni un papa polaco ni uno alemán. Por fortuna la primera iglesia comprendió bien el alcance biográfico de esa limitación y abrió el apostolado a los extranjeros... y a las mujeres
UN periodista en el Concilio/>

UN periodista en el Concilio

  • La teología después del Vaticano II, de Queiruga (Rd-Herder)
  • Torres Queiruga
  • UN periodista en el Concilio
  • Juan XXIII anuncia el Concilio
  • La teología después del Vaticano II, de Queiruga (Rd-Herder)
  • Torres Queiruga
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(José Manuel Vidal).- Se encuentra ilusionado ante la "nueva etapa" en la Iglesia con el nombramiento de Francisco. "Los que hemos vivido la explosión conciliar, con su luminoso sentido de liberación y esperanza, sentimos de nuevo aquel aire en el rostro", explica Andrés Torres Queiruga. El prestigioso teólogo gallego acaba de publicar "La teología después del Vaticano II", el quinto libro de la colección RD en Herder. Y, entretanto, cree que la gran revolución de Francisco vendrá de " realizar dentro de la iglesia, en un círculo sagrado, la renovación del poder desde el poder".

¿Se puede decir que el postconcilio fue la época dorada de la teología?
No época dorada, sino época de esperanza y renovación. Para comprenderlo, conviene echar una ojeada a la historia de la teología, sobre todo a partir del Renacimiento. El humanismo cristiano (Erasmo, Vives, Moro...) fue una oportunidad magnífica para la iglesia: la posibilidad de continuar manteniendo el paso de la sociedad y la cultura. El fermento evangélico nunca se volvió insustancial, perdiendo toda su fuerza. Pero la deriva que se impuso fue la de resistencia a lo nuevo. Como dijo hace ya mucho tiempo Congar, se impusieron las restauraciones. La última oportunidad a gran escala aconteció con la crisis modernista: algunas soluciones no eran acertadas, pero las preguntas y los problemas siguen en gran parte siendo los nuestros. Después fue la pugna entre renovación -patrística, exégesis, liturgia, pastoral-y la prohibición y represión oficial. El episodio más reciente fue la descalificación de la Nouvelle Théologie, en 1950. Nada indica mejor lo que supuso el Vaticano II que recordar que los condenados entonces fueron después sus grandes protagonistas.

"Concilio cargado de promesas y expuesto a decepciones", dice usted. ¿Por qué el Concilio y su aplicación separó tanto en vez de unir?
Promesas ante todo, y muy reales. Porque, por fin, se abrían las compuertas de inquietudes largamente represadas. La teología y con ella la iglesia pudo respirar aires de esperanza y de apertura al futuro. Mucho de lo que no tenía otra oportunidad que ser dicho en voz muy baja o incluso bajo seudónimo, fue acogido, proclamado y recomendado por el Concilio. Fue una explosión de espíritu, del Espíritu. Pero, como sucede siempre en todas las renovaciones, el cambio produce resistencias y conflictos; acaso más -como dijera ya Newman y recordó Ratzinger-- en las renovaciones conciliares, porque éstas tocan lo más hondo, lo sagrado. Los que no comprenden, o porque no pueden o porque no quieren, se resisten; y cuando tienen poder, lo imponen. Resistencias las hubo, y muy fuertes, durante el Concilio. Después fueron afirmándose cada vez más, mediante el control y la prohibición, esquivando tozudamente el diálogo: un estilo que ya parecía olvidado, que ha sido la rémora --me atrevería a decir el cáncer- más grave de la vida eclesial y del pensamiento teológico. Porque eso paraliza la vida de la Palabra -que, testigo Isaías, no quiere volver al cielo sin fecundar cada época y cada cultura- y hace que la Iglesia aparezca como ajena al mundo, como portadora de una mala noticia en lugar de un "eu-angellion", de una buena nueva.

¿Desde la llegada al solio pontificio de Juan Pablo II comenzó la desactivación del Concilio?
En realidad, los gérmenes estaban ya en ciertas actitudes del mismo Pablo VI (por lo demás, un papa de conscientes, auténticas y profundas convicciones democráticas). Pero cabe afirmar que a partir de Juan Pablo II la desactivación se convirtió en programa. No dudo de que en su intención estaba "salvar el concilio", pero objetivamente la suya fue una paralización de la cual costará muchos años poder salir. Sobre todo porque duró mucho, hasta el gesto inesperado de Benedicto XVI: una renuncia que a un tiempo le honra y demuestra la equivocación de ese diagnóstico.

¿Descongelar el Concilio puede ser la base o el programa de la reformas esperadas del Papa Francisco?
Han pasado 50 años. La descongelación es ciertamente imprescindible. Pero como un primer paso, porque, gracias a Dios, a pesar de todo ni la teología ni la vida eclesial estuvieron paralizadas y, contra viento y marea, se ha avanzado en muchos aspectos. Lo que hace falta es confirmar los avances y continuarlos. Creo que la perspectiva adquirida nos pone en condicione de hacerlo con más serenidad, más equilibrio y más espíritu de diálogo. En este sentido, nunca agradeceremos bastante al papa Francisco el hecho "simple y elemental" de haber acabado, casi de golpe, con todo un estilo de gobierno desde el aislamiento solemne y del poder incuestionable.

¿Cómo salir de la "grave desafección interna" en cuanto a la moral? O, ¿cómo pasar "de la moral religiosa a la vivencia religiosa de la moral?
Ese es un capítulo fundamental, que, en mi parecer, por no haberse renovado debidamente, está costando toneladas de prestigio eclesial y millones de abandonos. Con la moral está pendiente la revolución que -fuera de restos nostálgicos-ya se ha hecho con la ciencia: reconocer su autonomía en los contenidos y así liberar a la iglesia para ejercer su verdadera misión en la moral: la de fundamentación y animación desde la confianza en un Dios que, creándonos por amor, nos apoya en la dura pero gloriosa tarea de realizarnos humanamente, en autenticidad personal y convivencia fraterna. Lo que intento decir se entiende con un ejemplo: el papel de un padre no es dictarle a un hijo adulto qué es lo que tiene que hacer, pero está en su auténtico papel cuando lo anima y lo apoye a que sea auténtico, que cumpla con aquello que reconoce como deber, aunque pueda costarle mucho. Aquí radica el verdadero -y fecundo-valor del rol de la iglesia en la moral: de modo directo para sus fieles, y como oferta en diálogo para los que no lo son. Por ahí va también la doble afirmación de Habermas: que la iglesia tiene derecho a intervenir en el diálogo público acerca de las cuestiones éticas, pero que debe intervenir con argumentos éticos, no directamente religiosos.

¿Es posible aprobar la "asignatura pendiente" de la democratización eclesial?
Posible es. Y necesario también. Pero difícil, aunque tengo esperanza de que se hará, por la fuerza de la verdad evangélica -el que manda sirva, el primero sea el último- y por la presión cultural: una iglesia actualizada no puede vivir con esquemas autoritarios en una cultura, que, pese a los abusos, ha adoptado convicciones democráticas. Está pendiente la asignatura decisiva: comprender que el "origen divino del poder" viene de Dios ciertamente; pero viene a través de la comunidad. A pesar de que san Pablo hablaba del emperador --"toda autoridad viene de Dios" (Rm 131)--, la teología, sobre todo con Suárez y Belarmino, lo aclaró respecto del poder político contra los privilegios y abusos del "derecho divino de los reyes". Pero no se hizo -todavía-así respecto de la Iglesia, donde la aplicación resulta más obvia evidente, pues desde la fe sabemos que toda ella está habitada y vivificada por el Espíritu.

¿El "omnímodo poder papal" es evidente, una vez más, con Francisco, que con sus gestos está imprimiendo una nueva dinámica a toda la Iglesia?
Su actitud está suponiendo una auténtica revolución, un vendaval de espíritu -de Espíritu- renovador. Está creando las condiciones para las renovaciones concretas que están pendientes. La culminación sería que ya en su vida fuese posible llevar a cabo la paradoja de realizar dentro de la iglesia, en un círculo sagrado, la renovación del poder desde el poder: que el "omnimodo poder papal" -"la sede suprema no puede ser juzgada por nadie"- se transforme a sí mismo, decretando jurídicamente que también él está dentro de la iglesia, a través de la cual se recibe y dentro de la cual debe realizarse en comunión universal y diálogo fraterno. La Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen gentium) lo ha proclamado como principio fundante en su capítulo segundo, al definir todo oficio como servicio dentro de la comunidad.

Propone usted el modelo de la vida religiosa para los cargos en la Iglesia.
Ese es un capítulo no debidamente valorado. Antes incluso, siglos antes, que en la sociedad civil, las órdenes religiosas comprendieron que el modo más evangélico y realista de gobierno era mediante la elección y la duración temporal de los cargos de gobierno. Creo que esto urge para los cargos jerárquicos en la iglesia, si, fiel al evangelio, quiere mantener el paso de una historia en ritmo acelerado. De hecho, la norma del retiro a los 75 años es ya un claro comienzo. Tímido, sin duda, pero, sobre todo, un reconocimiento de la legitimidad de principio, como a su modo acaba de serlo la renuncia de Benedicto XVI.

Vuelven los pobres y la Teología de la Liberación. ¿Lo que hace unos meses decían algunos teólogos como usted y eran declarados casi herejes, ahora lo dice el propio Papa?
Es el cambio de clima. La renovación desde los cimientos. El florecer de los frutos que estaban ya ahí, en germinación fecunda y fermentación evangélica. Evidente para la teología de la liberación. Creo que también, en general, para la teología y las iniciativas eclesiales.

¿Por qué se cae por su peso el argumento contra la ordenación sacerdotal femenina de que "Jesús sólo escogió apóstoles varones"?
Pues, justamente por su peso. Los exegetas llevan tiempo diciendo que no hay motivos bíblicos para esa negativa. Y yo insistiría en uno que no suele citarse, al menos con debido énfasis. Si hubiese algún argumento que pudiera merecer unos segundos de consideración, no sería que en el círculo de los apóstoles no había ninguna mujer, pues eso tiene una evidente explicación en la sociología del tiempo. Sería más bien, el hecho de que no había ningún extranjero, porque esto sí que -en una interpretación fundamentalista- podría enlazar con la clara decisión de Jesús de limitar a Israel su apostolado y el de los discípulos. Tomado a la letra, no serían posibles precisamente ni un papa polaco ni uno alemán. Por fortuna la primera iglesia comprendió bien el alcance biográfico de esa limitación y abrió el apostolado a los extranjeros... y a las mujeres.

¿Le ilusiona esta nueva etapa eclesial?
Mucho. Los que hemos vivido la explosión conciliar, con su luminoso sentido de liberación y esperanza, sentimos de nuevo aquel aire en el rostro. A la sensación de parálisis sigue un bullir de sangre nueva e inquietud vital, tras el tiempo de invierno hay germinar de primavera.

¿Dejarán a Francisco plasmar su revolución tranquila?
Tranquila, tranquila no podrá ser. Pero este papa es un pastor y tiene experiencia de gobierno. Va a la vida, a la animación de la comunidad, a la unión de las iglesias, a la llamada al mundo para luchar contra el hambre y la pobreza. No tiene, ni las precisa, ínfulas de teólogo y por eso respetará la autonomía de las diversas funciones y carismas en la iglesia.

¿Cómo ayudar en esa tarea al Papa?
Incluyéndose, cada uno y cada una desde su puesto y desde sus capacidades, en el movimiento iniciado por él. Hacer de la iglesia un pueblo vivo, fraternalmente inserto en un mundo en cambio, a cuyo futuro pueda contribuir con el mensaje evangélico. Un mensaje cargado de sentido y esperanza, que, si sabemos vivirlo en autenticidad y libertad hacia dentro, puede resultar contagioso como oferta a un mundo que lo necesita como el pan de cada día.

¿Qué opina de la encíclica "Lumen fidei"?
Se trata de un fenómeno "raro". No sé si deseable, pues un retiro es un retiro y punto, como diría Fraga. En todo caso, honra al papa Francisco, que muestra humildad y deseo de evitar cualquier apariencia de protagonismo personalista y, menos, de ruptura institucional. En cuanto al contenido, fuera de los pequeños añadidos --que habría que conocer con exactitud-- es puro Ratzinger. Posiblemente no del mejor teólogo Ratzinger: veo la encíclica demasiado extrinsecista en las relaciones fe-razón, continúa con poca apertura el diálog entre las religiones, queda dolorosamente unilateral en las relaciones entre el Magisterio y la teología y sigue con un modo poco actualizado de leer la Biblia. No quisiera, con todo, desconocer su búsqueda de una visión integral, redondeando las dos encíclicas anteriores, a veces con formulaciones verdaderamente acertadas y cierta apertura al mundo del pensamiento secular.

viernes, 21 de junio de 2013

Cuando la primera comunión es también la última

En este mes de junio hay una pregunta de que siempre nos ronda ¿Qué sucede para que la inmensa mayoría de los niños que hacen la primera comunión desaparezcan de las parroquias. ¿Por qué son pocos los jóvenes que llegan a confirmarse? 
Hay algo que falla y no terminamos de dar con la clave. Lo que es evidente que esta desaparición tiene mucho que ver con la necesidad de una Nueva Evangelización. 
Desde mi humilde punto de vista existen algunos problemas sobre los que es necesario reflexionar para conseguir una mejor comprensión de este problema:  

  • Fragmentación de la pastoral familiar en múltiples pastorales que rompen la unidad que conforman la familia. Las pastorales de niños, jóvenes, adultos y vida ascendente están geniales, pero inciden en la máxima: divide y vencerás. Además, tenemos la total ausencia de una pastoral para adultos activos, hace que los padres de los niños/jóvenes sientan que sólo se les busca para que “presten” sus hijos un rato a la parroquia. 
  • La pastoral familiar a veces se delega en movimientos específicos, perdiendo la oportunidad de integrarla en la vida parroquial. Los movimientos son maravillosos y dan muchos frutos, pero la mayoría de las familias no entiende la razón de separarse de la parroquia para vivir su fe con algo de coherencia familiar. 
  • No existen cauces sencillos para la integración de la familia en la vida de la comunidad parroquial. No podemos quedarnos en promover únicamente la asistencia a la misa dominical, ya que los fieles terminamos por entender la fe como un hecho discontinuo que se esconde la tarde del domingo y reaparece en la mañana del domingo siguiente. 
  • La incongruencia entre un planteamiento estructuralista de las catequesis y un desarrollo real de tipo afectivo-social. Muchas veces se olvida incidir en las prácticas religiosas más básicas: oración, interiorización y reflexión. Esto hace que los niños no entiendan a la comunidad como un todo integrado y coherente. 
  • Falta de definición de la figura del catequista. Además es necesario darles una formación adecuada y no sólo desde el punto de vista religioso, sino desde el punto de vista pedagógico y social. 
 Josep Miró i Ardèvol, director del Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universidad Abat Oliba, apunta dos causas para que aparezca la desafección de los jóvenes y no tan jóvenes: la Iglesia no es capaz de ofrecer a unas estructuras y unos significantes adecuados para las personas actuales y tampoco realiza un apoyo eficaz a las familias. Pero hay más elementos en el puzzle: la desaparición de referencias a la vida espiritual y de fe en la vida cotidiana. Muchos padres que traen a sus hijos a las catequesis de pre-comunión lo hacen por costumbre, ya que ellos no viven la fe de forma activa ni están dispuestos a hacerlo. Las catequesis se entienden como un “peaje” que hay que pagar para cumplir con el rito social. Una de las soluciones se han planteado para disminuir el número de jóvenes que no llegan a confirmarse, es adelantar la edad de la confirmación. En principio no es mala idea, ya que haciendo esto se reduce el tiempo en blanco que existía entre la primera comunión y el inicio de las catequesis de confirmación. Aunque esta solución sólo actúa sobre los síntomas, conseguir que los niños permanezcan unos años más, dentro de la comunidad parroquial, es una oportunidad para abordar las causas. Es decir, el objetivo no es que prolonguen su estancia en la comunidad parroquial, sino que encuentren un camino de fe, estable, dentro de la comunidad. Si somos sinceros con nosotros mismos, no deberíamos de olvidar que la permanencia de los niños y/o jóvenes en la comunidad pasa por la permanencia activa de toda la familia. Para que la familia encuentre un lugar en la comunidad parroquial, hay que ser consciente que todos somos parte de una familia y es imposible crear una comunidad a partir de individuos que prescinden de su dimensión familiar. La comunidad parroquial debería ser una comunidad de familias que se integran, colaboran y buscan su sentido dentro de la misión evangelizadora.