sábado, 13 de diciembre de 2014

LECTIO DIVINA-SÁBADO 2ª SEMANA DE ADVIENTO.B


Eclo 48,1-4.9-11: “Elías era un profeta como de fuego”
Mt 17,10-13: “Elías ya ha venido, pero no lo reconocieron”

DICIEMBRE 13

En aquel tiempo los discípulos preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?”. Jesús contestó: “Es cierto que Elías ha de venir y que ha de poner todas las cosas en orden. Sin embargo, yo os digo que Elías ya vino, pero ellos no le reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron. De la misma manera va a sufrir a manos de ellos el Hijo del hombre”. Entonces comprendieron los discípulos que Jesús les estaba hablando de Juan el Bautista.

Preparación: Por tercer día consecutivo aparece en el evangelio de hoy la figura de Juan el Bautista. La liturgia insiste en orientar nuestra atención al Precursor. Santa Teresa escribía: “Mirad la estima que ponía [Cristo] a san Juan Bautista, que le quería tener por el Mesías, y en cuánto y por qué le descabezaron”.

Lectura: Hoy se interrumpe la lectura del libro de Isaías y se sustituye por un poema con el que el Sirácida recuerda la figura de Elías. Aquel profeta, comparado con el fuego, trataba de preservar el culto del Dios de Israel frente a la imposición del culto a Baal. La tradición decía que sería de nuevo enviado para restablecer la armonía entre las familias y las tribus de Israel (Ml 3,24). Pues bien, esa tradición llega hasta Jesús. Él no niega su valor, pero la interpreta. “Es cierto que Elías ha de venir y que ha de poner todas las cosas en orden. Sin embargo, yo os digo que Elías ya vino, pero ellos no le reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron”. El texto añade una precisión importante. Al igual que Juan el Bautista, también Jesús ha de padecer a manos de los que rechazan a los profetas.

Meditación: Los profetas anunciaban el futuro de la salvación. Pero, sobre todo, ayudaban con su palabra a leer la voluntad de Dios sobre la historia presente. El profeta Juan Bautista prepara con su palabra y su vida los caminos de Jesús y con su muerte preanuncia la pasión y muerte del Mesías. No nos extrañe que en este tiempo de Adviento aparezca  ya este anuncio de la pasión de Jesús. El mensaje y la vida del Mesías fueron interpelantes en su tiempo y lo son y serán en todos los tiempos. Para Jesús no fue fácil hacer presente en el mundo la misericordia de Dios. Jesús es el Redentor, es decir, el que nos rescató de la esclavitud al precio de su propia sangre.

Oración: Señor, que tu Espíritu nos ayude a abrir los ojos para descubrir a los profetas que tú  nos envías. Que escuchemos su palabra con humildad. Y que pongamos en práctica las enseñanzas que por ellos tú mismo nos diriges. Amén.

Contemplación: Muerto el cantor, no muere el cantar. Hoy nos preguntamos por qué no aceptamos el mensaje con el que Juan Bautista invitaba a la conversión a todos los que acudían a hacerse bautizar por él a las orillas del Jordán. Su voz sigue viva. Juan nos recuerda que esta es la nueva era de los mártires. Con su palabra silenciosa, con su testimonio diario y con la entrega final de sus vidas nos recuerdan cada día la presencia de Dios. Con ellos contemplamos la gloria del Señor. Y, gracias a su ejemplo, queremos caminar en fidelidad por las sendas del Evangelio.

Acción: Busquemos la historia de los mártires más recientes. La lectura de esos relatos nos ayudará a examinar la consistencia de los pretendidos valores por los que decimos luchar. Y nos llevará a descubrir el valor del tesoro y de la perla que representan la gracia del Reino de Dios (Mt 13,44-46).
                                                                                          José-Román Flecha Andrés

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